En este blog, las Bibliotecas Municipales de San Javier (Murcia) recomendamos todos los meses un título de un libro, sobre el que podrás dejar tu opinión
Es otro jueves cualquiera. Excepto que los problemas nunca andan lejos si la pandilla del Club del Crimen de Los Jueves está metida en el ajo. Una leyenda de las noticias locales, a la caza de un titular jugoso, visitará Coopers Chase y pronto nuestro cuarteto de octogenarios andará tras la pista de dos asesinatos sin resolver. Por si fuera poco, un nuevo enemigo pondrá a Elizabeth entre la espada y la pared al encargarle una misión letal: matar o morir.
Mientras Elizabeth lidia con su conciencia (y una pistola), la pandilla hará lo posible por resolver el misterio a tiempo. Pero, ¿podrán atrapar al culpable y salvar a Elizabeth antes de que el asesino vuelva a atacar?
El Nueva York de la segunda mitad del xix empieza a ser la ciudad de los prodigios: en ebullición y atenta a todo lo que pasa en el mundo. Eugene Schieffelin, miembro de una familia recién llegada a la ciudad que ha hecho fortuna, se consagra a sus aficiones cultas y estrafalarias; una de las cuales entusiasma a la gente acomodada, la ornitología. En su círculo hay una célebre cronista social que se ha propuesto dar la vuelta al mundo, un inmigrante de origen asturiano que quiere seguirla, además de un grupo de amantes de Shakespeare, que se proponen introducir en América el estornino, sin sospechar que un siglo y medio más tarde se convertirá en un problema de dimensiones colosales.
Una novela mágica y naturalista que sintoniza con la locura por los pájaros que ha invadido todas las librerías de Occidente.
La sombra de la tierra es la historia de dos mujeres o, mejor dicho, de la escalada al poder de una de ellas y la pérdida del mismo de la otra.
Estamos en 1896, en Villaveza del Agua, un pueblo de la provincia de Zamora donde el hambre y la pobreza son las circunstancias vitales de sus habitantes, sometidos a la Garibalda, una mujer viuda y enferma que impone sus propias normas a la comunidad entera. La dictadura de la Garibalda, el control y la explotación a los que tiene sometidos a los hombres y mujeres del pueblo y el temor reverencial que sienten hacia ella ha llevado a los habitantes de Villaveza a buscar una solución, y esta solución (o eso es lo que creen) es Atilana, una mujer tan dura como sus circunstancias que aspira a conseguir el poder que ostenta la caciquesa.
Enfrentadas desde hace muchos años, el odio las mantiene en pie. La lucha de estas dos mujeres egoístas y manipuladoras arrastrará a todo aquel que esté a su lado. Atilana y Garibalda tan absortas una en la otra, incapaces de ver más allá de su enfrentamiento, no serán conscientes de lo que se está gestando a su alrededor hasta que sea demasiado tarde. Nadie en el pueblo saldrá indemne de este encono, aunque serán sus hijos, principales víctimas de estas mujeres despiadadas, los condenados a soportar la herencia maldita de estos actos.
Madrid, 1939-1945. Muchos luchan por salir adelante en una ciudad marcada por el hambre, la penuria y el estraperlo. Como Eloy, un joven tullido que trata de salvar de la pena de muerte a su hermano encarcelado; Alicia, taquillera en un cine que pierde su empleo por seguir su corazón; Basilio, profesor de universidad que afronta un proceso de depuración; el falangista Matías, que trafica con objetos requisados, o Valentín, capaz de cualquier vileza con tal de purgar su anterior militancia. Costureras, estudiantes, policías: vidas de personas comunes en tiempos extraordinarios.
Castillos de fuego es una novela que encierra más verdad que muchos libros de Historia y que transmite el pulso de un tiempo en el que el miedo casi arrasa con la esperanza que, de forma natural, se abre camino entre la devastación. Una época de reconstrucción en la que la guerra ha acabado solo para algunos pero en la que nadie está a salvo, ni los que se alzaron a los pies del dictador ni los que lucharon por derrocarlo.
En un barrio residencial de Lima con vistas al mar languidecen unos ancianos de clase acomodada. Frasia, acuciada por sus necesidades económicas, pues tiene que sacar adelante a su hijo Nico, se ha ido convirtiendo en compañía imprescindible para algunos de ellos. Si consiguiera juntar diez cuyes, el dinero para comprar diez conejillos de Indias, podría, según le dijo siempre su tío, empezar una nueva vida. Así, todos los días cruza la ciudad en transporte público para asistir a Doña Bertha, que además de ayuda doméstica necesita un apoyo extra porque en los últimos tiempos anda baja de ánimo y casi no tiene contacto con su hija. Frasia es muy buena en eso, y es tanta la fama de su buen hacer que en poco tiempo empieza a trabajar, en el mismo edificio, para Jack Morrison, médico jubilado y viudo, aficionado al jazz y al whisky e inmerso en una soledad que le oprime el alma. Algo más tarde también lo hará en la residencia del barrio, donde un grupo de residentes han formado una familia que se hace llamar «los siete magníficos».
Sin embargo, a pesar de los cuidados de Frasia, para todos estos personajes los días siguen cayendo pesadamente en una rutina de medicamentos, comidas sosas a horas fijas, telefilmes, achaques y alguna que otra charla, en la que con frecuencia tienen muy presente el final de sus existencias. Frasia lo sabe, y también sabe que su estrecha relación y la confianza que ha logrado establecer con ellos acabará llevándola a una encrucijada.
En 1952, cuando Annie Ernaux tenía doce años, su padre quiso matar a su madre un domingo de junio, a primera hora de la tarde. Años después, esa escena se le presenta a la autora tan diáfanamente cruel como el día en que la vivió. Como en tantas otras familias, sus padres, que se odian entre sí, adoran en cambio a la niña, por lo que, mientras pasan los días y el olvido invade el hogar, el recuerdo de aquel domingo parece convertirse en un mal sueño. Sin embargo esa escena cambió para siempre a la autora: aquella niña y su familia «habían dejado de ser gente decente», y todo había pasado a ser vergonzoso. Annie Ernaux recorre desde los códigos de conducta y las normas sociales que imperaban en su entorno, hasta las noticias del momento, las expresiones más usadas o el temor que infundían las grandes ciudades, para calibrar con exactitud hasta qué punto lo ocurrido la hicieron sentirse indigna.
Diez años después de la trágica muerte de su marido, Dolores Ayala, propietaria de un viejo estudio fotográfico que se ha quedado sin clientes, recibe el encargo más insólito de toda su carrera: retratar a un difunto el día de su entierro. Aceptarlo la llevará a conocer a Clemente Artés, un excéntrico anciano obsesionado con recuperar por todos los medios la antigua tradición de fotografiar a los muertos. De su mano, Dolores se adentrará en esa práctica olvidada, experimentará el tiempo lento del daguerrotipo y aprenderá que las imágenes son necesarias para recordar a quienes ya no están, pero también descubrirá que algunas de ellas guardan secretos oscuros que jamás deberían ser revelados y, sobre todo, que hay muertos inquietos que no cesan de moverse y a veces se abalanzan sobre la memoria de los vivos.
De fondo, el mundo se desmorona. Unas inundaciones sorprenden al pequeño pueblo costero de Dolores y, poco después, miles de peces aparecen muertos en la orilla de la playa. El temor ante un futuro incierto se instala en el ambiente y, mientras todo se desploma a su alrededor, Dolores, atravesada por el duelo, trata de encontrar en la fotografía el modo de levantarse y recuperar el aliento.
Palabras de piedra es la historia de una decisión. El protagonista, un hombre con autismo de alto rendimiento, decide realizar un viaje acompañado de su hijo Guille —mucho más afectado— lo que supondrá para él tener que tomar decisiones en solitario, renunciando a la seguridad de todos aquellos que siempre habían estado pendientes de él (padres, hermanos, exesposa). La odisea que nos propone Palabras de piedra no es el viaje en sí, sino todas las vicisitudes que el personaje principal debe sortear hasta que llega el momento mismo de subir al avión y emprender el viaje con su hijo.
El relato está narrado en primera persona, lo que obliga al lector a mirar tanto el entorno como al resto de personajes a través de la pupila de un hombre con autismo, con todo lo que eso supone: literalidad en el lenguaje, problemas de socialización, nivel bajo de empatía… Al mismo tiempo, le invita a entender que el mundo puede ser visto y vivido de otras maneras igualmente enriquecedoras.
Palabras de piedra pretende visibilizar la realidad de todas las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y de sus familias, en un mundo que no está diseñado para ellas y al cual deben adaptarse, a veces desde la soledad más absoluta y a pesar de la incomprensión e incluso del rechazo.
Se trata de una novela acerca del autoconocimiento, de la asunción de las propias limitaciones y de cómo es posible aceptar el riesgo que supone atreverse, a pesar de ellas, a soñar.
LAS PIEZAS ESTÁN EN EL TABLERO, QUE COMIENCE LA PARTIDA. Marco Duarte continúa en el punto de mira del asesino en serie más despiadado al que se ha enfrentado jamás. El secuestro de una policía es solo el comienzo de una feroz cacería en la que la sed de venganza amanezca las vidas inocentes que se cruzan en su camino. En una particular partida de ajedrez, donde nada queda al azar, colocará las piezas a su antojo y jugará sin compasión con todo el equipo hasta hacerlos perderse en un tablero sin salida. Cada enigma propuesto será el avance de su siguiente movimiento, una invitación a la muerte en la que la única opción para evitar un baño de sangre será descifrarlo a tiempo. Una carrera contrarreloj donde cada minuto es decisivo y cada palabra escrita marca las coordenadas de un destino incierto. Una sombra se cierne sobre la ciudad. La suerte está echada. Los reyes se preparan para la batalla.
Siempre hay que desconfiar de las señoras de mediana edad bien vestidas, con aspecto de jubiladas y acompañadas de un dálmata espantadizo, como Mathilde Perrin, una viuda de sesenta y tres años algo entrada en carnes bajo cuya apariencia anodina se esconde una pistolera a sueldo de gatillo fácil y nervios de acero. Experimentada y diligente en el manejo de armas de gran calibre, capaz de dar esquinazo a la policía y agotar a sus perseguidores, esta veterana heroína de la Resistencia ejecuta sin piedad los encargos de un misterioso comandante cuando no está cuidando su jardín de las afueras de París. Sin embargo, los frecuentes descuidos y el mal carácter de la antaño perfeccionista Mathilde, que la vuelven cada vez más incontrolable y perturbadora, empiezan a preocupar a las altas esferas, dispuestas a deshacerse de ella antes de que sea demasiado tarde.
Brillante combinación de una trama ingeniosa y precisa con un ritmo trepidante, La gran serpiente es la primera novela negra escrita por Pierre Lemaitre. Un tablero de asesinatos encadenados cargado de diálogos mordaces, escenas impactantes y grandes dosis de humor cáustico y descarnado.
26 de agosto, 7.14 de la mañana: Jane Pearson amanece ante un mundo radicalmente distinto, uno en el que todos los hombres han desaparecido, incluidos su hijo y su marido. Mientras los busca sin perder la esperanza de traerlos de vuelta, ante ella surge una sociedad nueva, mejor, más feliz y segura que la anterior. Jane se enfrentará así a un gran dilema: tendrá que decidir si quiere ayudar a los hombres a regresar o si prefiere seguir viviendo en un nuevo mundo sin ellos.
Hermosa e inquietante, Un mundo sin hombres no rehúye las grandes preguntas ni las respuestas incómodas. A caballo entre el thriller y la ciencia ficción, brillantemente construida y con una premisa que pone sobre la mesa temas de gran actualidad, es una exploración sobre sacrificios imposibles que nos plantea a qué estaríamos dispuestos a renunciar para crear un mundo mejor.
Poco después de cumplir los ocho meses de embarazo, a Alina le anuncian que su hija no podrá sobrevivir al nacimiento. Ella y su compañero emprenden entonces un doloroso pero también sorprendente proceso de aceptación y duelo. Ese último mes de gestación se convierte para ellos en una extraña oportunidad para conocer a esa hija a la que tanto trabajo les cuesta renunciar. Laura, la gran amiga de Alina, refiere el conflicto de esta pareja, mientras reflexiona sobre el amor y su lógica a veces incomprensible, pero también sobre las estrategias que los seres humanos inventamos para superar la frustración. Laura nos cuenta igualmente la historia de su vecina Doris, madre soltera de un niño encantador con problemas de comportamiento.
Escrita con una sencillez solo aparente, La hija única es una novela profunda y llena de sabiduría sobre la maternidad, sobre su negación o su asunción; sobre las dudas, incertidumbres e incluso sentimientos de culpa que la envuelven; sobre las alegrías y las angustias que la acompañan. Es también una novela sobre tres mujeres –Laura, Alina, Doris– y los vínculos –de amistad, de amor– que establecen entre ellas. Una novela sobre las formas diversas que puede tomar la familia en el mundo actual.
En persa, Syngué significa “la piedra de la paciencia”. Se dice que esta piedra está en La Meca y alrededor de ella millones de peregrinos dan vueltas contándole sus desgracias. El día en que le quepan más desgracias explotará, ese día tendrá lugar el Apocalipsis. Pero aquí, en un pueblo de Afganistán, la piedra de la paciencia es un hombre inconsciente por una bala alojada en la nuca. Su mujer permanece a su lado. Le echa en cara no haber resistido la llamada a las armas, haber sido un héroe, y todo para quedar convertido en un vegetal por una vulgar reyerta. Sin embargo, allí sigue ella, cuidándole y hablándole. Le habla mientras en las calles se suceden los enfrentamientos y los disparos. Le habla sin saber si su marido entiende lo que dice. Murmurando la letanía de sus pesares, llega incluso a revelar secretos impensables en un país como Afganistán, impensables incluso en la vida de cada uno. ¿Y si la piedra explota?
Un niño traumatizado por la desaparición de su cordero empieza a comer lana, que vomita en forma de bolas; un ama de cría sueña con emigrar a América mientras mantiene la leche utilizando a un perrito; a un marqués le proporcionan dentaduras postizas de dudosa procedencia; a un niño le extirpan las amígdalas, que acaban convertidas en trofeo; un náufrago logra sobrevivir gracias a un secreto inconfesable; una anciana toma una decisión inaudita tras la muerte de su marido; un oficinista selecciona por catálogo a una novia que al final resulta no ser la mujer con la que soñaba... Estos son algunos de los estrafalarios protagonistas de los jugosos cuentos reunidos en este volumen.
Moviéndose entre lo macabro y lo irónico, entre la fábula y el esperpento, el realismo más crudo y la fantasía más desaforada, estas historias son una excelente muestra del particular, inimitable y estimulante universo literario de Cristina Sánchez-Andrade. En ellas asoman la Galicia rural, la España profunda, los escenarios de sainete, los personajes estrambóticos y las situaciones imposibles. Aparecen la muerte, el sexo, la codicia, las ensoñaciones, los engaños y los desengaños, pero también algún que otro crimen, toques grotescos, pinceladas macabras y un humor peculiarísimo, descacharrante y a veces perturbador.
La autora, que ya dejó constancia de la potencia de su personal voz en estupendas novelas como Las Inviernas y Alguien bajo los párpados, demuestra aquí un dominio prodigioso de la distancia corta con relatos que seducen y sorprenden, llenos de giros inesperados. Cuentos deliciosamente perversos, inquietantemente divertidos, pérfidamente sugerentes.
No tengas prisa. La vida es larga y bonita. Es una aventura en la que hay que aprender de cada experiencia. La vida es elección y cambio, es darse permiso para sentir, es autocrítica y aprendizaje. Y es vivir muchas vidas en una.
En este libro, Lucía Galán Bertrand, la famosa pediatra que tanto éxito tiene cuando comparte su cotidianidad, nos muestra sus experiencias más personales, su día a día cuando se quita la bata de médico. Aquí la verás como madre imperfecta, como pediatra veterana, como pareja ilusionada y como mujer de éxito: reflexiones dirigidas a sus lectores, de tú a tú, a pecho descubierto y con la sensibilidad que la caracteriza. Lucía apunta directo al corazón.
A los padres y madres de adolescentes, a los que han tenido un bebé y llevan meses sin dormir, a las chicas que han tenido su primera regla, a las madres de las madres, al compañero de viaje, a la vida, a la muerte, a la mujer emprendedora y a quienes no se rinden. A todos ellos se dirige este libro.
La protagonista de esta historia siente que le arrancan un trozo de su vida cuando descubre que han puesto a la venta la casa donde pasó buena parte de su niñez. Rápidamente aparece un comprador, y ella, en un intento desesperado por no perderla, decide pedir un préstamo para poder adquirirla. Pasan los días y también las negativas de los bancos, y el inversor se impacienta cuando ella trata de urdir disparatadas formas de paralizar la venta. Mientras espera una respuesta a la última solicitud de crédito, se instala en la casa para disfrutar de lo que pueden ser sus últimos días allí, y recuerda los momentos felices que vivió en ese lugar: las bromas de su padre, las primeras pandillas de amigas, ese léxico familiar que establece códigos comunes entre padres e hijos, las anécdotas que se relatan una y otra vez en las comidas familiares… El descubrimiento del mundo y el paso de la infancia a la adolescencia, narrado con una voz luminosa y fresca, alterna con la trama adulta mientras va revelándose poco a poco un inesperado secreto familiar.
Un anciano adinerado ha sufrido un ictus que le ha dejado ciertas secuelas y se ha ido a vivir a la residencia Los Carrascales, donde le sorprende una pandemia mundial. Entre lecturas y actividades rutinarias con otras personas mayores, el protagonista redacta una confesión que dejará a su hijo: necesita ajustar cuentas con el pasado, y no desaparecer sin intentar dar sentido a su vida. La distancia irónica inicial con respecto a otros ancianos, la distorsión disparatada de la realidad que provoca la pandemia en políticos, cuidadores y pacientes, van dando paso paulatinamente a una angustia difusa, a la recapitulación crepuscular de la propia biografía y a la mala conciencia, al recuerdo de los seres queridos y la búsqueda de una redención imposible. Reflexiones aceradas, deslumbrantes páginas elegiacas en las que resuenan obras de referencia, como La muerte en Venecia y La leyenda del santo bebedor, y personajes inolvidables: todo el talento de un escritor de la talla de Rafael Reig brilla en esta historia de desazón contenida y desenlace esperanzador.
En una pequeña localidad japonesa, el matrimonio compuesto por Tetsuo y Fujiko Nire vive apaciblemente en una residencia en cuyos jardines cantan toda clase de cigarras. Son ya abuelos, y se mudaron allí cuando ella, Fujiko, empezó a mostrar síntomas de Alzheimer. Y una mañana, al levantarse, Fujiko, extrañada, no reconoce a Tetsuo, su marido. Gracias a una improvisada ayuda, Fujiko se tranquiliza: una enfermera de la residencia le dice que Tetsuo es su novio, el prometido que, según la antigua tradición japonesa, ha conocido gracias a un encuentro, un miai. A partir de ese momento, Tetsuo no solo se enfrentará a situaciones que lo desconcertarán, sino que, ante todo, tendrá que decidir si quiere convertirse en el novio de la que ha sido su esposa durante décadas. Porque las sorpresas solo acaban de empezar.
No tengas duda: cualquier tiempo pasado fue anterior. Y Nieves Concostrina vuelve para contárnoslo, siempre desde una perspectiva irónica, muy personal y muy única.
Tras el impresionante éxito de Pretérito imperfecto ─50.000 ejemplares vendidos─, nos regala ahora una aguda narración que da otra vuelta de tuerca a la Historia, mostrándonos la cara y cruz de los acontecimientos por los que han transitado emperatrices, generales, políticos, estrategas, papas, mujeres y hombres de toda condición.
Un libro para conocer desde por qué los campechanos salen rana hasta qué pinta dios en un BOE del siglo XXI.
Una novela que atrapa e incomoda y que refleja desde la ironía y la controversia el momento de incertidumbre de la sociedad actual.
Segismundo García es un comercial venido a menos que cree haber encontrado el negocio de su vida: la venta de búnkeres low-cost para las clases más humildes, una promesa de salvación para todos los bolsillos ante el temido colapso global. Pero Segismundo no está en su mejor momento personal ni económico y mantiene una relación problemática con su hijo y con su padre. Son tres generaciones de granujas obsesionados con el ascenso social, destinados a estrellarse una y otra vez.
Lugar seguro se desarrolla durante veinticuatro horas en las que acompañamos a Segismundo en sus visitas comerciales y en su particular búsqueda de un tesoro que podría resolver los problemas familiares. En su recorrido, confronta su visión pesimista y sarcástica con la de algunos colectivos que con sus acciones defienden que un mundo mejor es posible.