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martes, 11 de febrero de 2014

Hay vida después de la crisis

La biblioteca te recomienda este mes




Desde el comienzo de la crisis financiera en 2008 vivimos tiempos inciertos. Por primera vez en décadas, las perspectivas de la ciudadanía están teñidas de un pesimismo absoluto. José Carlos Díez expone con claridad y determinación los estímulos que necesitamos para no dejarnos arrastrar por la desesperanza, porque Hay vida después de la crisis .

«Los españoles nos hemos convertido en una fábrica de excusas y de lamentos. Los de los millones de personas que han perdido su empleo, especialmente los mayores de cincuenta años y los jóvenes que no pueden encontrarlo, están justificados. Ellos deben tener toda nuestra comprensión y nuestro compromiso. Sin embargo, el resto tenemos la obligación moral de trabajar hasta la extenuación para sacar el país adelante. Es lo que hicieron nuestros padres y nuestros abuelos, y es lo que ahora nos toca hacer a nosotros por nuestros hijos. Y cuando te sientas desfallecer y te falte la moral, recuerda la sentencia de Heródoto: "Tu estado de ánimo es tu destino". La sociedad española ya se ha enfrentado a muchas encrucijadas en las últimas décadas y siempre las ha resuelto con éxito. Si nos mantenemos unidos, protegemos a los más desfavorecidos y se toman las medidas adecuadas, este economista observador está convencido de que saldremos de la depresión e incluso con más virtudes de las que teníamos cuando entramos en ella. Todos los grandes caminos comienzan con un primer paso. Ánimo, podemos.»



jueves, 30 de abril de 2009

La crisis ninja y otros misterios de la economía actual



La palabra "crisis" corre de boca en boca, pero pocos saben en qué consiste

Si todavía no te has enterado de lo que está pasando, este es tu libro. En La Crisis Ninja y otros misterios de la economía actual, Leopoldo Abadía te explica de manera clara y positiva que hasta de las peores situaciones se puede salir bien parado y sacarle partido. Todo esto poniendo al mal tiempo buena cara y sin perder nunca el sentido del humor.

¿Cómo es posible que algo que ocurre en Illinois afecte inmediatamente a nuestro bolsillo? ¿En qué se parece la economía de mi casa a los tan lejanos Presupuestos Generales del Estado? ¿Qué tienen que ver en todo esto la ética y la decencia?

Desde su San Quirico imaginario, rodeado de una realidad cotidiana, un vecino, un perro y un petirrojo, Abadía, el nuevo gurú de la economía, responde a estas y otras preguntas «a lo Leopoldo».

miércoles, 15 de octubre de 2008

El día en que se hundió la bolsa


La biblioteca te recomienda este mes

El día en que se hundió la bolsa/ Thomas Gordon. - Orbis, 1986


Se trata de un espectacular documento de economía novelada, y también con gran valor histórico, sobre el crac del 29. En el entre otras cosas se cuenta el antes, el durante y el después de la crisis y ¡oh, amigos!, resulta todo tan cercano, suena tanto. También esta lleno de anécdotas como cómo los grandes comercios crearon "el día de la madre" para subir las ventas en una época del año tradicionalmente de pocas transacciones, y cómo empezó todo a valer dinero, un todo hasta entonces aséptico, que adquiría cada vez más precio cada vez que pasaba de manos hasta que...

Edward Stone, importante especulador bursátil, llegó a casa a las seis de la tarde del Jueves Negro. Con los ojos enloquecidos gritó a su hija Edith:

- No podemos conservar nada. No tengo ni un centavo. La Bolsa se ha hundido. Nos hemos quedado sin nada. ¡Nada¡ ¡Voy a matarme¡ Es la única solución. Tendréis el seguro...



Y echó a correr en dirección a la terraza (...). Un paso le separaba de la barandilla cuando Edith logró agarrarle un pie y retorcérselo hasta derribarlo (...). Entonces intervino la esposa, que le abofeteó repetidas veces y, al fin, Edward Stone empezó a reaccionar (...). Todo había pasado en menos de cinco minutos. Comenzaron a llegar los criados, a quienes hubo que decir que se había caído.


Al final, ya más calmado y en su habitación junto a su mujer e hija, logró contar lo ocurrido. Estaban en la más completa miseria. Ese día había perdido más de cinco millones de dólares.